En una mañana marcada por el júbilo religioso y el desborde de fe, este sábado fue ordenado y tomó posesión canónica, monseñor Alberto Valentín Castillo García como el sexto obispo de la Diócesis de Los Teques.
La ceremonia, que unió espiritualmente a los Altos Mirandinos, tuvo lugar en el Santuario Mariano Diocesano de «Nuestra Señora de Fátima», en el sector Lomas de Urquía, municipio Carrizal.
La solemne eucaristía de ordenación episcopal fue oficiada por el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, quien estuvo acompañado por el clero venezolano y autoridades civiles, entre ellos el gobernador del estado Miranda, Elio Serrano, y los alcaldes del eje de los Altos Mirandinos.

Monseñor Alberto Castillo, nombrado por el papa León XIV, releva en el cargo a monseñor Freddy Jesús Fuenmayor Suárez. El nuevo prelado hace historia al ser el primer obispo nacido en el litoral guaireño (29 de septiembre de 1969).
Antes de su nombramiento, desempeñó una destacada labor como vicario general de la Diócesis de La Guaira y párroco en Naiguatá, acumulando una vasta experiencia pastoral desde su ordenación sacerdotal en 1995.
Durante la homilía, el arzobispo Biord Castillo expresó su satisfacción por el inicio de este nuevo ministerio: «Siento una gran alegría de oficiar la misa de ordenación del nuevo obispo de Los Teques, quien es una persona con gran capacidad de interrelación y servicio a la comunidad. Se le confiere una misión pastoral que asume con alegría para anunciar el Evangelio y fortalecer la fe».

Compromiso con la sinodalidad y la unidad
Tras recibir la ordenación y los símbolos episcopales, el nuevo obispo de Los Teques se dirigió a la feligresía con un mensaje de humildad y trabajo en equipo.
«Asumo esta Diócesis con la mejor disposición de trabajar junto a la gente. Al obispo se le confía el ministerio de la palabra para evangelizar el mensaje de Dios, pero este trabajo no lo voy a hacer solo; voy a contar con los sacerdotes, diáconos y el pueblo fiel», afirmó monseñor Castillo.
El mitrado destacó el ambiente de esperanza que se vivió en el Santuario de Fátima, señalando que la fe se desbordó en el recinto.
«Somos el pueblo de Dios. Les pido que trabajemos juntos por nuestra Diócesis y por nuestra amada Venezuela», concluyó en sus primeras palabras como pastor de la capital mirandina.

Prensa Gobernación de Miranda