Feligreses de Guatire reafirmarom este martes santo su fe, durante el recorrido por las calles para acompañar la procesión de Jesús Coronado de Espinas, Humilde y Paciente, una de las advocaciones más profundas y queridas por la comunidad.
La jornada trascendió el rito litúrgico para convertirse en lo que los propios devotos denominaron una «catequesis viviente». Al paso de la sagrada imagen por la ruta tradicional, el Redentor, silente y sufriente, recordó a los presentes el valor cristiano de la templanza y la serenidad ante las adversidades de la vida.
El incienso y el sonido de las marchas sacras marcaron el ritmo de un pueblo que atesora sus raíces. La participación fue masiva; destacaron los penitentes que, vestidos con túnicas moradas o caminando descalzos, cumplieron promesas por favores concedidos, especialmente relacionados con milagros de salud.
«Es una tradición que llevamos en la sangre. Vengo con mis hijos para que entiendan que esta es nuestra identidad», comentó uno de los asistentes mientras elevaba oraciones por la paz de la región y el bienestar familiar, reflejando el sentir de una herencia que se transmite de generación en generación.
La organización de las cofradías y la logística del paso procesional volvieron a situar a Guatire como una referencia del turismo religioso y la espiritualidad en el país. La profunda conexión emocional de los habitantes con sus imágenes sagradas no solo mantiene viva la fe, sino que fortalece el tejido social de una comunidad que encuentra en la Semana Mayor su momento de mayor introspección.
La programación continuará este Miércoles Santo con la esperada procesión del Nazareno, donde se espera la afluencia de devotos.
Prensa Gobernación de Miranda