En un ambiente de profundo recogimiento y reflexión, la feligresía de Guatire acompañó este lunes santo la procesión de Jesús Atado a la Columna, una de las imágenes bicentenarias más veneradas de la región, que este año centró su mensaje en la dignidad humana y la resiliencia de quienes atraviesan el cautiverio.
La jornada espiritual inició en el Templo Parroquial Santa Cruz de Pacairigua con una solemne eucaristía oficiada por el presbítero César Castillo. Durante la homilía, el párroco destacó que más allá de una tradición, este encuentro representa un careo con la vulnerabilidad y la fortaleza del espíritu ante la adversidad.
Tras la misa, los devotos cumplieron el recorrido, caracterizado por el respetuoso silencio de los fieles, contó con un despliegue de seguridad integral.
La advocación de Jesús Atado a la Columna guardó un simbolismo especial dedicado a los hombres y mujeres que se encuentran en centros penitenciarios. Bajo el lema «El Silencio de las Cadenas», la comunidad eclesiástica propuso tres ejes de reflexión:
Identidad en el cautiverio, Jesús, privado de su libertad física, se presenta como el compañero de quienes viven tras las rejas, validando su sufrimiento desde la experiencia propia.
Asimismo, dignidad inquebrantable, un recordatorio de que, aunque las manos estén sujetas, el espíritu permanece libre, subrayando que ninguna cadena humana puede encarcelar la esencia del ser; resiliencia, una invitación a orar por la fortaleza de los privados de libertad y sus familias, encontrando en la fe el apoyo necesario para la reconstrucción de sus vidas.
Al paso de la imagen por las calles de Guatire, los asistentes elevaron plegarias por la paz y la reconciliación, reafirmando que la verdadera libertad nace desde el interior. La programación de la Semana Mayor continuará, manteniendo el despliegue informativo a través de las plataformas digitales de la parroquia.