Las reliquias de los Diablos Danzantes de Yare fueron presentadas en el salón Amador Díaz de la Casa de la Cofradía, en el marco de la celebración del Corpus Christi 2026.

Durante el evento, el alcalde del municipio Simón Bolívar, Saúl Yánez, anunció que se estima recibir entre 23 mil y 30 mil turistas nacionales e internacionales durante la semana festiva.

​Yánez informó que, bajo directrices de la Gobernación de Miranda, se ejecutará un despliegue especial de seguridad que reforzará el pie policial con apoyo de la Guardia Nacional, Protección Civil, Bomberos y cuerpos de inteligencia.

Aseveró que la logística garantizará el bienestar de los asistentes y de los 2.500 promeseros, para quienes la Cofradía preparará el tradicional sancocho comunitario en cumplimiento de sus promesas de salud y prosperidad.

Enfatizó que este año, la festividad rendirá homenajes póstumos a los cultores Cruz Jiménez y Cruz Morgado.

La programación religiosa incluirá una sesión del Concejo Municipal para declarar Hijo Ilustre al profesor, investigador y gerente cultural venezolano, Benito Irady por su rol en la declaratoria de la Unesco. Asimismo, Yánez dijo que el próximo domingo de octavita se registrará un hecho histórico con la visita y danza de las cofradías de Naiguatá y Talma en el Santuario Eucaristíco Diocesano San Francisco de Paula en Yare, quienes danzarán junto a los yarense por el casco central de este pueblo tuyero.

En concordancia, ​Manuel Zurita, presidente de la Cofradía de los Diablos Danzantes de Yare, destacó el valor espiritual de los nichos, máscaras antiguas e indumentarias de 1948 que permanecen en exposición permanente para el público.

El patrimonio local suma 277 años de fe ininterrumpida en honor al Santísimo Sacramento del Altar.

La casa de la diablada, infraestructura construida en 1959, exhibe dos nichos procesionales donde reposa el Santísimo Sacramento, además de una colección de máscaras antiguas y los primeros trajes utilizados por los promeseros.

Entre las piezas destaca la indumentaria de color caqui usada antes de 1948 y la posterior vestimenta roja tradicional. También se expone una réplica del retablo colonial con la medalla litúrgica que llegó a la entidad en el año 1908.

​Zurita destacó que la festividad acumula 277 años de fe y tradición ininterrumpida.
Adelantó Zurita que para esta edición se espera la llegada de Monseñor Alberto Castillo, a quien la jerarquía de la cofradía, compuesta por sus capataces y arreadores, le rendirá un callejón de honor. El prelado oficiará las ceremonias centrales los días jueves y domingo.

El complejo cultural incluye una galería de retratos de promeseros insignes, tres murales artísticos firmados por Rafael Cisneros, Carlos Reyes y Edgar Guerreros, y la remozada Plaza Cayetana Valdés, bautizada así en honor a la primera capataz de la historia de esta cofradía mirandina.

Prensa Gobernación de Miranda