Bajo un sol radiante y un fervor inquebrantable, el municipio Tomás Lander celebró la 85ª edición de la peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos.

Esta tradición, nacida en 1941 por iniciativa de monseñor Rafael Pérez de León y Jesús Tereso Sánchez Rasqhin, volvió a congregar a miles de devotos que recorrieron las calles de Ocumare para honrar a la Patrona de Venezuela.

Rafael Toro, enlace de Asuntos Religiosos de Miranda, destacó que esta tradición es el reflejo del espíritu nacional.

«Esto es lo que somos los venezolanos: hombres y mujeres de fe y de paz. Pedimos a la Virgen que enrumbe al país hacia caminos de esperanza y que esta unidad se mantenga siempre», dijo.

Asimismo, Gabriela Simosa, secretaria de Cultura de la Gobernación de Miranda, resaltó el valor patrimonial del evento y relevo generacional en la manifestación.

«Este pueblo apuesta a la fe y la reconciliación. El nombramiento de nuevos promeseros garantiza que nuestra identidad y tradiciones sean resguardadas por las futuras generaciones», señaló.

La alcaldesa de Tomás Lander, Dayana Báez, mencionó la masiva participación familiar, la organización y el despliegue de seguridad. «Hoy le decimos a Venezuela que aquí está la familia recorriendo las calles con alegría. Esta manifestación llama a la reconciliación y a la gran unión de nuestro pueblo», afirmó la mandataria local.
El colorido tricolor destacó en el atuendo de los promeseros. La bandera nacional fue llevada por los Scouts y funcionarios de la Policía de Miranda y Guardia del Pueblo.

La Gobernación de Miranda y la Alcaldía del municipio Tomás Lander habilitaron puntos de hidratación y, junto a los comerciantes, repartieron frutas a los promeseros y turistas.
Un relevo histórico.
Uno de los momentos más emotivos fue el anuncio del cacique Bernardo González, quien tras más de una década liderando la escolta, presentó a su sucesor.
«Mi promesa fue de por vida, ofrecida por mi madre. Mientras tenga fuerzas responderé, pero ya tengo a este muchacho, Marco Díaz, quien tiene el documento para sucederme cuando yo no pueda», relató González conmovido, quien reafirmó su compromiso de por vida con la Virgen.

«Mientras tenga fuerzas responderé por mi promesa. Espero formar un grupo de niños para que la tradición siga creciendo», concluyó el líder de los promeseros.
Paulatinamente, Marco Eduardo Díaz, el sucesor designado, recibió la noticia con humildad tras 43 años de devoción.
«Asumo esta responsabilidad con todo el corazón. Trataré de absorber todas las enseñanzas que Bernardo me ha dado para que la procesión siga cumpliendo con las normas y la fe que la Virgen merece», aseguró.
Cierre de un ciclo pastoral
La misa central estuvo a cargo de monseñor Freddy Jesús Fuenmayor, obispo de la Diócesis de Los Teques, quien recordó que esta fiesta es un preludio espiritual a la Cuaresma.
Monseñor calificó la festividad como un inicio espiritual propicio para la Cuaresma.
«Esta celebración que es un contraste con el Carnaval; nos invita a la reflexión y a la preparación para la Pascua. Me voy con un gran recuerdo de esta gente acogedora», expresó monseñor, quien anunció la llegada de su sucesor, el obispo Alberto Castillo, para el próximo 25 de abril.

«Es un momento de reflexión para prepararnos para la Pascua. Al principio me parecía una fiesta extraña por su colorido al inicio de la Cuaresma, pero entendí su valor», explicó el obispo.
Autoridades y devotos pidieron por la paz y la unión de Venezuela bajo el manto de la Patrona nacional.
Cabe destacar que más de 350 efectivos de seguridad y prevención custodiaron la peregrinación a lo largo de la ruta coromotana en Ocumare del Tuy.
Prensa Gobernación de Miranda