Entre hojas de palma, relatos históricos y curiosidad infantil, estudiantes mirandinos se acercaron a una de las tradiciones más emblemáticas de la Semana Santa venezolana: los Palmeros de Chacao, en Miranda, una práctica que une fe, cultura y respeto por la naturaleza.

La actividad formativa se realizó en el marco del programa Identidad Miranda: Ruta Patrimonial el cual reunió a niños y niñas de quinto grado de la U.E.E.T. General Rafael Urdaneta, en los Altos Mirandinos, quienes a través de videos, historias y ejercicios prácticos, los estudiantes conocieron los orígenes y el significado de esta manifestación cultural, informó la secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial, Mariam Martínez.

Explicó que estas jornadas buscan acercar el patrimonio vivo a las nuevas generaciones. “Nuestro objetivo es que los niños y niñas conozcan las tradiciones que forman parte de nuestra identidad cultural. Cuando los estudiantes se acercan a estas manifestaciones, se convierten en guardianes de la memoria y en relevo generacional de nuestro patrimonio”, señaló.

Manos pequeñas que aprenden grandes tradiciones

Uno de los momentos más esperados de la jornada fue el taller de tejido de cruces de palma, donde los estudiantes aprendieron a trenzar las hojas y a comprender el significado religioso de este símbolo asociado a la entrada de Jesús en Jerusalén.

Entre risas y concentración, los niños también colorearon ilustraciones sobre los palmeros y conversaron sobre el recorrido que realizan cada año los custodios de esta tradición al subir a la montaña para recolectar las palmas.

Martínez destacó que estas experiencias permiten integrar cultura, espiritualidad y conciencia ambiental en los espacios educativos.

“Cuando un niño aprende a tejer una cruz de palma o conoce la historia de los palmeros, entiende que las tradiciones no solo se observan: también se cuidan y se transmiten”, expresó.

Una tradición de fe, historia y naturaleza

Durante el encuentro, los estudiantes descubrieron que la tradición de los Palmeros de Chacao tiene más de dos siglos de historia. Surgió en el siglo XVIII, cuando una promesa religiosa dio origen a la práctica de subir al Parque Nacional Waraira Repano para recolectar hojas de palma que luego son bendecidas el Domingo de Ramos.

Con el paso del tiempo, esta práctica evolucionó hacia un modelo de cuidado ambiental, donde los palmeros podan las palmas de forma sostenible y participan en programas de reforestación para preservar la especie.

En 2019, el Programa Biocultural para la Salvaguardia de la Tradición de la Palma Bendita fue reconocido por la Unesco como ejemplo de buenas prácticas para la protección del patrimonio cultural inmaterial.

Patrimonio vivo que se transmite de generación en generación

La jornada se suma a las iniciativas educativas que desarrollan organizaciones culturales y portadores patrimoniales para mantener viva esta tradición, mediante talleres, programas de formación y espacios de encuentro con las comunidades.

Estas acciones también se articulan con las políticas culturales impulsadas por el gobernador del estado Miranda, Elio Serrano, orientadas a fortalecer la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial y promover el conocimiento de las tradiciones venezolanas entre niños, jóvenes y comunidades.

Prensa Gobernación de Miranda