Con el sonar de los tambores, instrumentos de viento y el despliegue de coloridas lanchas sobre el agua, el estado Miranda cerró con éxito el ciclo festivo de la Navidad mediante la tradicional llegada del Niño Jesús de la Laguna de Tacarigua.
Esta festividad, que hunde sus raíces en la época colonial, representa uno de los pilares del Patrimonio Cultural Inmaterial de la región barloventeña. La celebración une a los pobladores de El Guapo y La Laguna en un recorrido que fusiona la fe religiosa con la identidad de los pueblos pescadores, detalló Mariam Martínez, secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda.
Un recorrido de fe entre el río y el mar
La jornada comenzó el pasado 31 de enero, cuando la imagen fue trasladada desde El Guapo hacia la localidad de Las Lapas. Durante la madrugada del 1° de febrero, los pescadores escoltaron al Niño en una procesión náutica por la laguna, donde el sonido de la parranda anunció su llegada a la orilla.
El momento más emotivo ocurrió en las «Cuatro Esquinas», donde se produjo el encuentro del Niño Jesús con la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de los pescadores, y el otro Niño residente en Tacarigua.
Voces de la tradición
Para los habitantes de la zona, esta manifestación es sinónimo de esperanza y sustento, Miriam Álvarez, portadora de la tradición con más de seis décadas de trayectoria, relató con orgullo la importancia de mantener vivo este legado.
«Tengo más de 60 años compartiendo esta tradición que tiene más de 109 años. El Niño Jesús es de Tacarigua pero está residenciado en El Guapo. Lo sacamos de la iglesia en un recorrido por las calles hasta Las Lapas; luego los pescadores le cantan en la laguna hasta llegar a la boca, donde el pueblo lo recibe con alegría», afirmó Álvarez.
Desde la Secretaría de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Gobernación de Miranda, se resaltó la impecable organización comunitaria para la decoración de las calles y el recibimiento de los feligreses. Históricamente, este evento no solo marca un hito religioso, sino que simboliza la bendición de las aguas para garantizar una pesca abundante, vinculándose directamente con la antigua Feria del Lebranche.
Bajo la gestión del gobernador Elio Serrano, la Gobernación de Miranda reafirma su compromiso con la protección y promoción de las manifestaciones que nos definen como pueblo.
A través del apoyo constante a los portadores y la documentación de estas prácticas, el Gobierno Regional garantiza que el Patrimonio Cultural Inmaterial siga siendo el alma de nuestras comunidades, asegurando que las futuras generaciones hereden una Miranda rica en valores, fe y tradiciones centenarias.
Prensa Gobernación de Miranda