Con el propósito de ofrecer espacios de aprendizaje, recreación y acompañamiento emocional a las familias afectadas por los recientes sismos, se desarrolló una jornada pedagógica patrimonial en el Campamento Transitorio Carlos Soublette, en el municipio Chacao, en Miranda, donde niños, niñas y adultos conocieron la historia de Los Palmeros de Chacao.

La actividad fue organizada por la Secretaría de Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda y formó parte de la programación que se desarrolla en los campamentos temporales para acercar el patrimonio a las comunidades como una herramienta de formación, identidad y fortalecimiento del bienestar colectivo.

La secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda, Mariam Martínez, destacó que la cultura desempeña un papel esencial en los procesos de recuperación social, especialmente cuando se crean espacios donde las personas pueden reencontrarse con su historia, compartir conocimientos y fortalecer los vínculos comunitarios.

«El patrimonio también acompaña, educa y reconforta. Cada actividad que llevamos a los campamentos busca fortalecer la identidad de nuestras comunidades y ofrecer a los niños y sus familias espacios donde el conocimiento, la creatividad y nuestras tradiciones contribuyan a reconstruir la esperanza», expresó Martínez.

La jornada formativa estuvo dirigida por Richard Delgado, presidente de la Asociación Civil Palmeros de Chacao, quien presentó a los participantes el origen de la tradición de la Palma Bendita, su evolución histórica y el trabajo que durante décadas han desarrollado los portadores para garantizar su transmisión entre las nuevas generaciones mediante el Programa Biocultural para la Salvaguardia de la Palma.

«Nos acercamos a compartir con las familias la historia de una tradición que forma parte de nuestra identidad. A través de estos talleres mostramos cómo nació la promesa de los Palmeros de Chacao, su vínculo con el ambiente y la importancia de que niños y jóvenes conozcan este legado para mantenerlo vivo en el tiempo», explicó Delgado.

Como parte de la experiencia, los niños participaron en un taller creativo donde ilustraron la figura del palmero y la palma bendita, recreando con dibujos y colores los principales elementos que caracterizan esta manifestación patrimonial. Paralelamente, adultos y jóvenes compartieron un conversatorio sobre la historia de la tradición, su valor ambiental y el compromiso comunitario que ha permitido preservar esta práctica reconocida por la Unesco desde 2019.

La actividad integró conocimiento, arte y participación comunitaria en un mismo espacio, promoviendo el patrimonio cultural como un recurso pedagógico capaz de fortalecer la convivencia, estimular la creatividad y generar momentos de encuentro para las familias que permanecen en los campamentos transitorios.

Prensa Gobernación de Miranda