Bajo una atmósfera de profunda fe, misticismo y devoción litúrgica, la población de San Francisco de Yare en Miranda, conmemoró 277 años de vigencia continua de la festividad de Corpus Christi, una de las manifestaciones religiosas más sagradas de la identidad mirandina.

Esta herencia centenaria, que exalta la adoración al Cuerpo y la Sangre de Cristo, mantiene el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, otorgado a las 11 diabladas del país el 6 de diciembre de 2012.

El gobernador del estado Miranda, Elio Serrano, acompañó los solemnes ritos y destacó el carácter unificador de esta expresión de fe, la cual congrega al pueblo en un ideal de fraternidad y rectitud espiritual.

«Eso refleja lo que significa la tradición de esta expresión cultural, aquí ves a todo el pueblo unido alrededor de esta manifestación; una manifestación que significa mucho porque es la celebración de que el bien triunfa sobre el mal y eso para nosotros tiene mucho significado”.

El Gobernador instó a los presentes a llevar la espiritualidad de la festividad hacia la práctica diaria del amor al prójimo.

“Quienes tenemos el desafío de construir la felicidad de la patria valoramos el hecho de hacer el bien. Por eso convocamos a todo el pueblo a que se exprese, porque es mucho más fácil hacer el bien que hacer el mal. Profesamos y convocamos a nuestra gente a construir diariamente la felicidad, a ir en auxilio de los corazones rotos, acompañando tanto a los niños como al adulto mayor que se encuentra solo en su casa, brindándoles el apoyo material pero también el espiritual que significa el acompañamiento», reflexionó el Mandatario regional.
Miranda como epicentro del ciclo festivo y de la fe nacional
Por su parte, la viceministra de Cultura, Gabriela Simoza, reafirmó la riqueza espiritual del estado y el significado de esperanza que envuelve a esta conmemoración en el panorama nacional.

«Desde Yare, junto a nuestro gobernador, estamos acompañando a este pueblo lleno de historia y de tradición, como demostración de un pueblo venezolano que no se rinde, que tiene fe, esperanza y que sobre todo quiere paz” indicó.

Simoza resaltó que esta expresión d fe es la demostración de un pueblo conectado con su identidad. “Es posible que el bien venza al mal. Con mucha fe y mucha devoción, se apuesta a la paz y al futuro del país», expresó Simoza,; extendiendo el reconocimiento a las cofradías de Naiguatá, Aragua, Tinaquillo y Carabobo.
La liturgia de la rendición y el tributo a la memoria ancestral
Pero la jornada central este jueves comenzó a las 7:00 de la mañana con la concentración de los promeseros. Fieles a su rito de respeto, a las 8:00 a.m. se trasladaron al cementerio municipal para rendir honores a los capataces y danzantes difuntos, una de las ceremonias con mayor carga de reverencia de la festividad.

A las 9:00 de la mañana se celebró la solemne Santa Eucaristía, presidida por el nuevo obispo de la Diócesis de Los Teques, monseñor Alberto Castillo. Al concluir la liturgia, los diablos recorrieron las calles Bolívar y Ribas, postrándose de rodillas y rindiendo sus máscaras hacia el suelo, en el emotivo ritual que simboliza la sumisión del mal ante la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

El cierre del día, pautado para las 6:00 de la tarde, contempló oraciones elevadas en memoria de Juana Ginez, «Doña Juanita», la tercera capataz fallecida el pasado 1 de junio, cuyo invaluable legado artesanal en la confección de trajes guió espiritualmente cada paso de la danza.
Testimonio de un promesero: Quince años de un milagro de vida

El verdadero corazón del Corpus Christi late en el testimonio de sus promeseros, quienes entregan su esfuerzo físico en señal de agradecimiento y ruego. Jehan Serrano, promesero de la cofradía, relató cómo su propia existencia está ligada a la devoción del Santísimo Sacramento.

«Estamos aquí en San Francisco de Yare pagándole promesa al Santísimo Sacramento del Altar. Esta es una tradición que vengo heredando de mi padre, porque cuando yo nací, tardé tres días para nacer. Mi papá, que es promesero, le dedicó todo al Santísimo para que yo pudiera nacer y, al obtener los cinco años, me juramentó”, relató.

Serrano destacó que actualmente tiene quince años pagando promesas en Yare, pidiéndole al Santísimo por sabiduría e invitó a la colectividad a contagiarse de esta fe viva.
Prensa Gobernación de Miranda