En un despliegue por el occidente del país, el vicepresidente sectorial de Seguridad y Paz, Diosdado Cabello Rondón, reafirmó este jueves que el estado Zulia constituye la pieza fundamental para el crecimiento definitivo de la economía venezolana.
Durante su recorrido, destacó que la entidad ha entrado en una fase de «arranque» indetenible, evidenciada en la apertura de nuevos comercios y la dinamización de la vida cotidiana.

«Zulia es el motor de Venezuela, lo demás son deseos. Como se mueva Zulia, se moverá el país. Hace un año había negocios cerrados; hoy veo comercios nuevos y abiertos. Zulia está arrancando y esto no lo para nadie», aseveró con contundencia.
Uno de los puntos clave de la agenda fue la visita a la empresa Carbozulia, donde el ministro destacó la calidad excepcional del carbón venezolano, catalogándolo como «el mejor del mundo». Cabello atribuyó a una suerte de protección divina el hecho de que las vetas más ricas del mineral se encuentren del lado venezolano de la frontera.

«Definitivamente a Venezuela la protege Dios», afirmó, al tiempo que reconoció la labor de la clase obrera que resistió los intentos de liquidación de la empresa, manteniendo la operatividad frente a las dificultades impuestas por el bloqueo.
Un vínculo ancestral
Cabello reveló una experiencia personal que lo une profundamente a la región. Relató que, durante su convalecencia por COVID-19, tuvo una visión en la que era trasladado a la Laguna de Sinamaica para recibir un ritual sanador de los pueblos originarios.
«Ahí sentí que reviví», confesó, vinculando este renacer espiritual con sus propias raíces indígenas, recordando que su abuela era de etnia Kariña. Este testimonio subrayó su compromiso con los pueblos Wayúu y Añú como guardianes de la identidad nacional.
La paz: Bienestar y certidumbre familiar
Al definir el concepto de paz que impulsa el Gobierno Bolivariano, el ministro destacó la importancia de la tranquilidad social. «Que usted como madre sepa que sus hijos van para el colegio y van a regresar». Asimismo, apunto que la paz es la garantía de que la reactivación permita a la gente conseguir empleo y salir adelante unida.
Finalmente, Cabello hizo un llamado a recuperar los valores de la escuela y la familia. Recordó con nostalgia y gratitud a sus maestros de primaria, Melania, Juana, Lucila, Julián, como ejemplos de la entrega amorosa necesaria para formar a la juventud.
«Nosotros tenemos una deuda con este país: dejarles a los jóvenes un país libre, tranquilo, próspero y soberano», concluyó, instando a alejar a los niños de la excesiva dependencia de las pantallas y retomar la formación humana y ética como base del desarrollo nacional.
Con información del Mippci