Durante el despliegue de la Gran Peregrinación Nacional Económica, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, ofreció una reflexión sobre las cicatrices que el extremismo político ha dejado en la sociedad venezolana.

Con un mensaje centrado en la reconciliación y la superación del odio, la Mandataria afirmó que las consecuencias de la intolerancia no han discriminado estratos sociales ni sectores económicos.

«El pueblo venezolano en su conjunto, el pueblo trabajador, nuestros adultos mayores, el sector productivo privado y el público; nadie ha estado exento del daño que el extremismo le ha hecho a Venezuela, nadie», aseveró Rodríguez, vinculando directamente las posturas radicales de la oposición con el bloqueo y las medidas coercitivas que han frenado el desarrollo del país.

Rodríguez dijo que el daño infligido por quienes solicitaron intervenciones externas es «inconmensurable», afectando no solo la economía, sino también la identidad nacional y las perspectivas de futuro de la juventud.

En este sentido, subrayó que la recuperación del país pasa necesariamente por un reconocimiento de las afectaciones mutuas.»Mucho daño le ha causado el odio de quienes han pedido invasión y sanciones económicas», recalcó, haciendo hincapié en que estas acciones han sido el principal obstáculo para el bienestar colectivo durante la última década.

Hizo un llamado a la diversidad, tanto política como racial y exhortó a la ciudadanía a deponer actitudes segregacionistas y a valorar la divergencia como un elemento natural de la democracia.

Con información de Prensa Presidencial