Como cada año, los Palmeros de Chacao, en Miranda, asumen con mística la responsabilidad de adentrarse en el Waraira Repano para la poda y recolección de la Palma Bendita, una tradición que no solo define la identidad de los mirandinos, sino que se consolida como un referente global de conservación biocultural.

La secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad, Mariam Martínez, destacó que esta manifestación es un pilar fundamental de la memoria colectiva, logrando un equilibrio perfecto entre la fe religiosa y el respeto absoluto por la naturaleza.

Programa Biocultural: Un legado reconocido por la UNESCO

Martínez recordó que, gracias a su labor sostenida, los Palmeros de Chacao ingresaron en 2019 al Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Este reconocimiento internacional premia su Programa Biocultural, el cual garantiza que la tradición de la Palma Bendita se mantenga viva sin afectar el ecosistema del parque nacional.

«Compartir la experiencia de subir al Waraira junto a Richard Delgado y el grupo de ‘Palmeritos’ nos deja profundamente agradecidos con la naturaleza. Es una labor de siembra y formación permanente que propicia la visibilización de diferentes colectivos de palmeros en todo el país», señaló la Secretaria.

Relevo generacional y cohesión social

La fuerza de esta tradición reside en la integración de adultos, jóvenes y niños. El grupo de los Palmeritos representa la garantía de que el legado ancestral no se pierda, transmitiendo de generación en generación los secretos de la montaña y el valor del servicio comunitario.

El Gobernador de Miranda, Elio Serrano, recordó con orgullo que los Palmeros de Chacao son un ejemplo de cohesión social. Su organización comunitaria demuestra cómo la cultura puede ser un motor para la unión de las familias y la protección del medio ambiente, proyectando a Miranda ante el mundo como un estado que cuida sus raíces.

Prensa Gobernación de Miranda